03-10-2012
Al vivir en un suburbio hoy pienso, me hizo destruir muchas ideas que construí para ver el mundo mientras crecí en edad, ideas que crecieron conmigo en los espacios y lugares que habité hace ya mucho tiempo… no me ha sido fácil acostumbrarme e introducirme en la lectura de las dinámicas espaciales diarias en “el suburbio”, de lo particulares que me resultan quienes habitan estos espacios urbanos… pienso, lo más bello ha sido destruir ideas y sensaciones, el aprehender a conocer cuales son los cambios afuera en las calles dependiendo de la hora del día. Vivir en un suburbio es un ejemplo de ensimismamiento mediado por el miedo, la inseguridad mental que uno se construye para sí por lo que comenta el vecino, el periódico o la radio, pues, difícilmente la televisión o la internet menciona lo que ocurre a una escala tan reducida como es el barrio del suburbio que hablo. Ha pasado tiempo desde que llegué porque he descubierto como leer sus calles, el entorno real y el imaginario de las calles que no me he atrevido a recorrer, las formas de quienes lo habitan y la construcción subjetiva resultante de lo que el suburbio significa para mí.
Mi proceso de adaptación inicial y los sentimientos que vinieron después fueron lentos, de esos procesos que uno rechaza, pero luego resulta que sin uno darse cuenta ya se acostumbró a aceptar lo que no se puede modificar más que en la imaginación y que se ha convertido en parte de lo que a uno le es cotidiano. Espacios hay muchos, de todas las formas y sensaciones, pero más que las opiniones, sensaciones e ideas de aceptación o rechazo que uno se construye de cada espacio urbano, esos que se expresan en la morfología de ciudad en forma de suburbios, barrios, calles, parques, cerros, pasajes, andenes, canales, ríos, puentes, grandes jardines… es que estos son los mismos siempre, micropartes de cemento con uno que otro árbol y arbusto o simple color verde que se juntan para dar una visión distinta. Los espacios urbanos solo tienen sentido cuando se expresan quienes lo habitan, son las personas quienes construyen sobre él las que deciden cómo y qué hacer, al mismo tiempo sin darse cuenta lo deconstruyen diariamente en sus comportamientos de rutina. Para mí, un espacio urbano sin personas y sin vida está muerto, pero como imagen guarda el recuerdo de que antes en algún tiempo hubo algo ahí dándole forma…o piensen en la imagen de una casa abandonada, una calle olvidada o los restos de un viejo barrio agonizante donde los extraños no gratos encontraron un lugar para vivir…
